Apuntes sobre la varilla corrugada y su uso

Muchos materiales minerales y metálicos se han utilizado en la industria de la construcción para dar soporte y reforzar las estructuras de toda clase de edificios: templos, casas y oficinas de gobierno. Desde el cemento reforzado que utilizaban los romanos (cuyos edificios se conservan en pie como pocos de la misma antigüedad), pasando por las estructuras auto soportadas de la Edad Media, hasta los refuerzos metálicos que se utilizan para apuntalar las modernas torres de cristal, todos ellos han tenido el mismo tipo de problema: conseguir el máximo de efectividad al mismo tiempo que se logra un efecto estético agradable.
Una de las soluciones del siglo XX a este problema fue la varilla corrugada. Se trata de varas de acero de diversas longitudes, las cuales cuentan con una serie de protuberancias anilladas, equidistantes unas de otras y que se utilizan de diversas maneras. El principal uso que se les da es el de constituir la base sobre la que se levantan los “castillos” o estructuras básicas de los edificios.
La varilla está oculta en el interior de los muros de los edificios, ya que han sido recubiertas con cemento. Esto da un refuerzo adicional a la estructura, además de que facilita la distribución de los espacios, ya que se marcan los muros, las puertas y, especialmente, las columnas, antes de colocar el cemento.
Como en casi todos los materiales para construcción, la pureza de la aleación del acero con que se hace la varilla indica la resistencia que ésta tendrá. Mientras mejor sea el material, más se le podrá exigir a la varilla. También dependerá de ellos el grado de adhesión que tenga la varilla con respecto al cemento; un acero con demasiadas impurezas no agarra bien el concreto. De manera semejante, hay varias clases de anillas, dependiendo de la distancia entre ellas y del grosor de las mismas. Esto también influye en el agarre que tenga el concreto en la varilla.
Como material no es caro, el problema es que se requieren grandes volúmenes de ella para levantar casi cualquier edificio, especialmente aquellos que tienen más detalles o elaboración que las líneas rectas generales de cualquier casa común. Su producción depende de la industria siderúrgica nacional, así como de la producción e importación de materias primas.
Un problema de la varilla corrugada es que casi no existen alternativas para aprovechar su desperdicio, ya que el desecho a menudo resulta de un material deficiente, por lo que no puede ser aprovechado en otros trabajos de construcción, o bien, resulta de fragmentos o sobrantes que tampoco tiene la uniformidad necesaria para ser reutilizados eficientemente.

 

Author: director

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