Dudas por parte de los comerciantes a dejar el uso de bolsas plásticas

No hay cosa más normal que salir de comprar el súper y cargar las cosas con las bolsas de polietileno que allí nos regalan. También, se ha comprobado, pocas cosas son tan contaminantes y dañinas para el medio ambiente a largo plazo como esas mismas bolsas.

Desde hace algunos años se han impulsado diversas opciones para lograr que los supermercados y otros establecimientos dejen de ofrecer a sus clientes bolsas de plástico para, en cambio, comenzar a utilizar otra clase de artículos para cargar las mercancías, tales como bolsas de tela o de lona. Desafortunadamente, tales iniciativas han tenido poca aceptación por parte de los establecimientos comerciales como de la gente en general.
Por la parte que toca a los comercios, les resulta mucho más barato seguir comprando las mismas bolsas de polietileno de baja densidad a los proveedores de siempre, quienes les ofrecen un buen precio de acuerdo al volumen de ventas. Ciertamente, es más caro dejar de tratar con esos proveedores para iniciar relaciones con otros que les ofrecerán bolsas biodegradables o ecológicas pero a un precio mayor.
En la Ciudad de México se intentó reducir el uso de las bolsas de plástico obligando a los supermercados a vender a un peso cada bolsa. Lo que se buscaba con esta medida era lograr que las personas utilizaran sus propias bolsas o que se regresara a la vieja costumbre de llevar cada quien su bolsa para el “mandado”. El resultado fue que las personas estaban dispuestas a pagar, aunque fuera de mal modo, antes que utilizar sus propias bolsas.
Los comerciantes están dispuestos a adoptar medidas de protección al medio ambiente en la misma línea que le cambio de bolsas, pero insisten en que las medidas que se han tomado no forman parte de un plan integral que les ayude a reducir los gastos que hasta ahora han significado las parciales e insuficientes opciones que se han manejado. La mayoría de los empaques de los productos que venden, siguen siendo una de las principales fuentes de residuos sólidos en todas las ciudades.
El problema principal de las bolsas de plástico es que tardan cerca de mil años en descomponerse. Mientras tanto, tales bolsas van a dar a ríos y mares, donde ponen en peligro la vida de diversas especies animales, obstruyen los cauces naturales de las aguas y, en fin, se acumulan en montañas de basura que no desaparecen en muchas, muchas generaciones.

 

Author: director